Cuando el calor aprieta en verano no hay nada como viajar a un destino fresco y con suaves temperaturas como Alemania, sobre todo si es para hacer un recorrido cultural por sus castillos de cuento, mientras se disfruta de increíbles paisajes naturales. Por eso, hemos preparado una ruta por los mejores castillos de Alemania, uno de los mayores reclamos del país germano.

En lugar de la tradicional ruta que parte de Mannheim y termina en Praga, y aprovechando que Almería cuenta vuelos directos a Alemania, hemos preparado un recorrido alternativo por las mejores fortalezas medievales que comienza en Múnich y concluye en Düsseldorf, atravesando la bella Baviera y el corazón del valle del Rin y del Mosela. Por otro lado, la forma más cómoda y fácil de realizar esta ruta es alquilando un coche en Múnich.

Múnich

Palacio de Nymphenburg

El viaje comienza con el vuelo a Múnich, la capital de Baviera y una de las ciudades más bonitas de Alemania. A las afueras de la ciudad podrá conocer el palacio de Nymphenburg, una de las residencias reales de mayor extensión de toda Europa. En este complejo barroco es donde nació el rey Luis II de Baviera, el conocido como “rey Loco” y artífice de varios castillos de esta ruta. Se trata de una buena forma de conocer el esplendor que rodeaba a los reyes bávaros.

Además de este palacio, la capital de Baviera cuenta con numerosos atractivos, uno de ellos su gastronomía. Descubra los platos típicos de esta ciudad en nuestro post sobre qué comer en Múnich.

Linderhof

Castillo Linderhof

Dirigiéndose al sur, hacia la ciudad alpina de Füssen, podemos encontrar algunas de las fortalezas alemanas más espectaculares. Pero antes hay que hacer una parada en Linderhof, el más pequeño de los tres castillos alzados por el rey Luis II. El monarca bávaro era un gran admirador de rey francés Luis XIV, el conocido como rey Sol, y mandó construir Linderhof como una representación a pequeña escala de Versalles.

Lo más destacado de este palacio son sus espectaculares jardines, así como las numerosas salas y recovecos que podemos encontrar en él. Entre los más sorprendentes, destaca la Gruta de Venus, una cueva inspirada en la ópera Tannhäuser de Wagner, que contaba con iluminación artificial, calefacción y hasta efectos especiales, todo un prodigio para la época, y donde el monarca pretendía escuchar a su compositor favorito. Sin duda, uno de los rincones más sorprendentes del viaje que no puede pasar por alto.

Castillo Hohenschwangau

El castillo Hohenschwangau, en Schwangau, se alza en lo alto de una colina boscosa y junto al lago Alpsee. El rey Maximiliano II, padre de Luis II, se enamoró de estos alrededores naturales del sur de Baviera y mandó alzar la fortaleza en 1833 sobre las ruinas de otro antiguo castillo. Durante muchos años fue el lugar de veraneo oficial de los reyes y es aquí donde el rey Loco pasó su infancia y juventud. Como puede imaginar, el principal reclamo de este castillo son sus paisajes y la naturaleza que le rodea.

Castillo Neuschwanstein

A tan solo cinco minutos de Hohenschwangau se halla la joya de la corona de las fortalezas alemanas: el castillo Neuschwanstein. Esta hermosa obra arquitectónica nació de una fantasía del rey Loco el día que asistió en Múnich a una representación de la ópera Lohengrin de Wagner. El castillo se comenzó en 1869 y los trabajos duraron dos décadas, pero el rey apenas pudo disfrutar de su mayor creación porque murió ahogado en el lago Starnberg justo antes de que finalizaran las obras.

El castillo se encuentra en un enclave único, en lo alto del desfiladero de Pöllat, con las cumbres nevadas de los Alpes como telón de fondo y rodeado de numerosos lagos. Lo mejor es acudir primero al mirador que se sitúa frente al castillo para contemplar las espectaculares vistas de la fortaleza y sus alrededores.

Tras su aspecto medieval y romántico, se esconde un edificio innovador para la época, que ya contaba con agua corriente, calefacción y timbre para el servicio. La extremada belleza y originalidad de esta fortaleza inspiró al castillo de Disney y gracias al legado de Luis II, Neuschwanstein es hoy uno de los monumentos de Alemania más visitados.

Castillo Hohenzollern

Castillo Hohenzollern

El castillo de Hohenzollern también puede competir en belleza con los castillos del rey Loco. Esta fortaleza a 50 kilómetros de Stuttgart, en el länder de Baden-Württemberg, ha estado siempre vinculada a una de las familias más poderosas de Alemania, la dinastía Hohenzollern, que gobernó el reino de Prusia durante siglos y fundó el Imperio Alemán (II Reich).

Aunque los restos más antiguos datan del siglo XI, la fortaleza que vemos hoy fue edificada a mediados del siglo XIX siguiendo el estilo historicista del Romanticismo alemán. De ahí su aspecto medieval que, al igual que Neuschwanstein, recuerda a las historias de caballeros de la Edad Media. En realidad, el castillo se construyó como un homenaje a esta poderosa dinastía alemana, ya que nunca llegaron a vivir en ella. Si acude en invierno podrá disfrutar de la panorámica de este castillo cubierto de nieve. Una estampa difícil de olvidar.

Castillo Lichtenstein

Castillo Lichtenstein

Otro de los castillos de Alemania más mágicos es el castillo Lichtenstein, ubicado en los montes de Suabia, muy cerca de la localidad de Honau. Al igual que los anteriores, fue erigido en el siglo XIX con un estilo neogótico sobre las ruinas de un antiguo castillo medieval. Su localización imposible, en los bordes de las paredes verticales del valle del río Echaz, lo convierten en uno de los castillos más especiales y vertiginosos. Atravesar su puente a las alturas es todo un desafío al vértigo, pero las vistas hacen que merezca la pena. Sin duda, una parada imprescindible en esta ruta por los castillos de Alemania.

Castillo Heidelberg

Castillo Heidelberg

Pasando Stuttgart y continuando en dirección hacia Frankfurt, llegamos al castillo Heidelberg, uno de los más imponentes de esta ruta. A diferencia de las construcciones anteriores que son obras historicistas modernas, esta fortaleza es original del siglo XIII. Las guerras y sucesivos ataques fueron deteriorando sus muros y, aunque se ha llevado a cabo una restauración parcial, sigue conservando su estilo primitivo. No es de extrañar que escritores como Víctor Hugo o el pintor William Turner se sintieran atraídos por la majestuosidad de estas ruinas. Todavía hoy uno puede imaginarse el esplendor que tuvo que tener en el pasado.

Castillo Stahleck

Castillo Stahleck

Si alguna vez ha querido vivir la experiencia de dormir en un antiguo castillo medieval, esta es una buena ocasión, ya que el castillo de Stahleck, en Barach, es hoy un albergue juvenil. Una oportunidad estupenda para disfrutar también de los bellos paisajes del valle superior del medio Rin, en el länder de Renania-Palatinado.

Castillo Marksburg

Castillo de Marksburg

En el corazón del Rin Romántico, en un pequeño pueblo llamado Braubach se encuentra el castillo Marksburg, la única fortaleza del valle del Rin que nunca ha sido destruida, lo que le convierte en uno de los castillos medievales más antiguos (siglo XII) y mejor preservados de toda Alemania. Para entrar, tendrá que cruzar un puente levadizo y un túnel abovedado. Además, a sus 160 metros de altura disfrutará de vistas increíbles.

Castillo Reichsburg

Castillo de Reichsburg

Si quiere vivir un auténtico viaje al pasado medieval, entonces no puede perderse hacer una parada en el castillo Reichsburg, en Cochem. Se trata de la fortaleza más antigua de esta ruta, levantada a principios del siglo XI. No se deje intimidar por su aspecto tenebroso, y descubra su interior decorado con muebles de la época. Destaca su comedor del Renacimiento, el ala de las Damas y la de los Caballeros. Además, los bonitos alrededores del valle de Mosela, rodeados de bosques y viñedos, son otro motivo para la visita.

Castillo Eltz

Castillo Eltz

Para terminar esta ruta por los castillos de Alemania no podría faltar el castillo Eltz, otra fortaleza sacada de un cuento de hadas y leyendas. Entre un bosque de colinas con ríos serpenteantes, se alza esta ciudadela famosa por sus numerosos torreones y su arquitectura singular, a la que solo se puede acceder cruzando un puente de piedra. Como dato curioso, lleva perteneciendo a la misma familia desde hace más de 800 años.

Düsseldorf

De castillos de hadas pasamos a una de las ciudades más cosmopolitas y modernas del país germano. Déjese impresionar por los edificios de acero y hormigón del barrio financiero de Medienhafen; dese un paseo por la avenida a orillas del Rin y piérdase por las calles de la Ciudad Vieja. Para descubrir otros rincones maravillosos de esta ciudad, consulte nuestro post sobre qué ver en Düsseldorf.

Otro de los destinos con vuelo directo Almería es Düsseldorf. Por esta razón, es un buen lugar para poner fin a esta ruta.

¿A qué espera para disfrutar de un verano fresquito y tranquilo en una ruta por estos castillos románticos y paisajes idílicos? Aunque cualquier momento del año es bueno para conocer estos rincones fascinantes de Alemania. Reserve su vuelo directo a Alemania, ya sea Almería-Düsseldorf o Almería-Múnich, ¡y disfrute de unas vacaciones increíbles!

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